Por el derecho de ser madre

Volvemos tras un verano productivo. Sabemos que estamos desatendiendo este blog, pero también tenemos presente que es algo fundamental seguir con esta tarea de desasne del antigitanismo y por ello, aunque sea de forma espaciada, vamos a seguir publicando.

El pasado mayo, mi prima Rebecca Souza, colaboradora habitual de la revista feminista brasileña Azmina, escribió un artículo que arroja luz a un debate en el que siempre estoy dispuesta a participar: la maternidad. Y más aún si este debate se da dentro del feminismo puesto que llevamos demonizando este proceso (que debiera ser fruto de la elección personal de cada una) desde los comienzos del propio feminismo. Tal y como se ha ido desarrollando la historia de las mujeres en el mundo, es lógico que la tengamos tan demonizada. Me explico: hemos visto a nuestras hijas e hijos como una pesada carga a la que nos han encadenado y que nos impide salir a trabajar fuera de casa. Al fin y al cabo ese trabajo de criar se convirtió en nuestra esclavitud. Pero, queridas mías, en el movimiento feminista no hemos sido capaces de avanzar e ir desarrollando una alternativa válida de reivindicación de la maternidad que pueda, además, proteger a nuestras criaturas. Aunque nuestra historia, la historia de las mujeres gitanas también es la misma historia compartida, hay detalles que no podemos obviar. La maternidad en la historia de las mujeres gitanas ha sido negada y prohibida, castigada e, incluso, ahora sigue siendo tutorizada. Por ello, me parece fundamental este artículo de la Prima Rebecca a la que agradezco que nos deje reproducirlo.

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Por el derecho a ser Madre: de la prima Rebecca Souza (Trad. Silvia Agüero Fernández)

Publicado originalmente el 29 de mayo de 2019 en Azmina

Estoy a favor de que debatamos la maternidad obligatoria. Sin embargo ¿quién dijo que tengo derecho, en una sociedad cada vez más xenófoba, de ser madre?

«Me sentía un marginal. Cuando intenté explicar que mi esposa tendría un parto normal, simplemente el policía me puso las esposas»

«Tendrá más hijos, es lo único que esta gente sabe hacer»

Si existe un asunto que separa el feminismo de mujeres blancas y el de mujeres negras y/o de minorías étnicas es, sin sombra de duda, la maternidad. Por supuesto que estoy a favor de la despenalización del aborto y estoy a favor de que debatamos la maternidad obligatoria y la romantización que se hace de ese papel. Sin embargo ¿quién dijo que tengo derecho, en una sociedad cada vez más xenófoba, de ser madre?

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Las dos citas que abren mi columna corresponden a contextos en los que personas de minorías étnicas oyeron de la sociedad que sus hijos no eran bienvenidos. La primera cita es de Emerson Guimarães, gitano, que, en 2014, junto con su esposa Adelir Goes, se convirtió en símbolo del abuso del Estado sobre el derecho de parir de las mujeres. Adelir fue sacada a la fuerza de su casa para ser sometida a una cesárea, aunque ella quería esperar el momento adecuado para dar a luz. Con escolta policial fue sedada, inducida al parto y su esposo impedido de acompañar el nacimiento y efectuar los ritos propios de su familia para la celebración de una nueva vida.

La segunda cita corresponde al caso de Irma López, mujer indígena mexicana, que dio a luz en el patio del hospital después de que los médicos desistieron de ayudarla por no hablar español. Cuando se le preguntó al médico si el recién nacido sobreviviría, esta fue su respuesta: «Tendrá más hijos, es lo único que esta gente sabe hacer».

He puesto estos casos y podría hablar de esterilización forzada de mujeres romaníes/gitanas en países de Europa o de cómo en Italia existe el direccionamiento para que las mujeres inmigrantes reciban el anticonceptivo de cualquier médico que ellas busquen.

Tal vez en ese preciso momento, mientras escribo este artículo, una madre de la periferia simplemente pierda alguna oportunidad laboral por no tener dónde dejar a sus hijos. Yo veo muchas reivindicaciones relacionadas con el derecho a la ligadura de trompas y a que los métodos anticonceptivos estén disponibles de manera más libre. Creedme, el acceso a estos métodos sólo es difícil para las mujeres con condiciones de tener hijos sanos, porque grupos de madres de niños con necesidades especiales vienen hace años denunciando cómo son dirigidas a no tener más hijos.

El debate sobre el derecho a la concepción es eugenista, es xenófobo. No quieren que tengamos derecho a parir, a mantener nuestros rituales milenarios de nacimiento. Si las mujeres blancas se consideran “úteros reproductores”, a nosotras nos consideran “úteros malditos y que deben ser prohibidos”.

Debemos debatir el aborto seguro y también garantizar que las mujeres que desean ser madres tengan un embarazo seguro, acogedor y que puedan, según su cultura, vivir su gestación y su parto. Hay un pensamiento entre los Romaníes/gitanos de Rumanía que dice que cuando nace un bebé gitano renace todo el pueblo junto a él. Ayudad a nuestro pueblo y a otros a continuar renaciendo.

Rebecca Souza, diplomada en historia, es feminista descolonial y mujer de etnia gitana que vive en el norte de Brasil. Es activista de derechos humanos y fue considerada “joven mujer líder” por las Naciones Unidas. Formó parte del Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres, es sacerdotisa de brujería tradicional y en las horas vacantes se presenta como bailarina de danza del vientre.

Nota de la traductora: Azmina(https://azmina.com.br/ ) es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es utilizar la información para combatir los diversos tipos de violencia que afectan a las mujeres brasileñas. Realizan consultorías, charlas y debates para profundizar en la discusión sobre los derechos de la mujer y publican la Revista Azmina que es una publicación en línea para las mujeres y libre de la A a la Z donde encontrarás periodismo de investigación asequible y de calidad.

2 comentarios sobre “Por el derecho de ser madre

  1. Hola, Silvia. Que bueno que volvisteis. Os echava de menos. Aqui en Brasil los derechos femininos há sido muy discutidos, pero somos muy “atrasados”, aun con espirito de uma colônia. Son dos visiones distintas acerca de la mujer: represión y puritanismo o liberalidad demasiado. No hay consenso, tampoco respecto. Pero ya hay algunas vozes a hablar… um saludo.

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