Un gitano de ciencia

Constantin S. Nicolăescu-Plopşor  (Sălcuţa, Rumania, 20 de abril de 1900 – Craiova, 30 de mayo de 1968) fue un historiador, arqueólogo, antropólogo y etnógrafo, también conocido como escritor especialmente de libros infantiles y juveniles.

Sus diversas actividades se centraron principalmente en su región natal de Oltenia en Rumania.

Estuvo Interesado principalmente en el período prehistórico de los Balcanes. Investigó varios yacimientos del paleolítico, del mesolítico y del neolítico, situándolos en un contexto europeo más amplio mientras producía sus propios sistemas de cronología y tipología prehistóricas.

Sus principales contribuciones a la arqueología incluyen la clasificación de microlitos — artefactos líticos (piedrecicas, vaya) tallados intencionalmente por las y los seres humanos, de tamaño extremadamente pequeño, pero lo suficientemente elaborados como para no ser considerados desechos ni accidentes de talla— de Oltenia, el estudio de pinturas rupestres locales, el hallazgo y estudio de un fósil completo de mastodonte y la disputada afirmación de que un yacimiento en Tetoiu evidenció una contribución regional a la antropogénesis, es decir, al origen de la especie humana.

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En primer plano, vemos al Tío Constantin. Al fondo, se ve el yacimiento. 1928

El Tío Constantin  también fue político y activista por el bienestar del Pueblo Gitano en Rumanía. Efectivamente ¡siñaba caló! sas rrom! ¡era gitano!

Antes de la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los líderes regionales de Oltenia dentro del movimiento político emergente de los Rroma y colaborador de algunos de los primeros periódicos en lengua romaní.

Su trabajo en la literatura rumana incluye colecciones de folclore rumano, colecciones de mitología romaní, así como relatos basados en anécdotas reales y en cuentos tradicionales.

Coleccionista activo de objetos tradicionales, también fue conocido por su actividad como museólogo ya que llegó a ser director del Museo de Oltenia en Craiova.

Poco después de ser nombrado profesor de historia en Pleniţa se centró en el trabajo de investigar, documentar y preservar pruebas sobre el pasado histórico de las aldeas de Oltenia. Estableció como su ambición personal un escrutinio arqueológico de toda la región, con el fin de descubrir “las huellas de los pueblos más antiguos que han habitado Oltenia”, una población que inicialmente creía que se había originado en Asia.

En 1922, el investigador se convirtió en director honorario del Museo de Oltenia, una institución regional fundada en 1915, y donde también fue conservador de la Sección de Arqueología y Folklore. La colección se basó principalmente en los objetos que había reunido durante sus muchas expediciones de campo.  Más tarde se involucró en la creación de una sucursal en Craiova de los Archivos Nacionales, sirviendo como su director.

Alrededor de 1923, comenzó a cavar en lugares elevados conocidos localmente como măguri (montículos), descubriendo esqueletos y restos de viviendas prehistóricas.

A principios de la década de 1930, su descubrimiento de microlitos en Carpen y Sălcuţa lo llevó a proponer la existencia de dos industrias arqueológicas mesolíticas  nativas de Oltenia, una teoría delineada por primera vez en el XV Congreso Internacional de Antropología.

Poco después de 1930, el Tío Constantin se unió a otros intelectuales gitanos —¡Qué fieras!— como Aurel Manolescu-Dolj —¡periodista!—, N. St. Ionescu —¡abogado!— y Marin I. Simion —¡poeta!—con quienes creó la primera organización romaní en Oltenia. Colaboró con la estructura tradicional de los bulibașas, líderes locales tradicionales, así como con la asociación nacional fundada por el Archimandrita Ortodoxo (sí, sí, hijicos, hay gitanos para todo, y un archimandrita es como el abad de un convento) Calinic Popp Şerboianu —por cierto, otro día hablaremos de este gitanico fundador del movimiento asociativo gitano rumano—.

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Reedición de sus colecciones de canciones y cuentos romaníes

Estuvo involucrado en la puesta en marcha y edición de los dos periódicos que publicaron Timpul—del cual se publicaron 70 números entre el 24 de septiembre de 1932 y el 8 de marzo de 1938, en la ciudad de Craiova— O Ròm, y en 1934 publicó dos colecciones bilingües romanó-rumano: una de letras de canciones, Ghileà romanè – Cântece ţigăneşti (“Canciones gitanas”); y otra de cuentos, Paramiseà romanè – Poveşti ţigăneşti (“Cuentos gitanos”).  Al hacerlo, se convirtió en parte de un movimiento cultural y político que abogaba por la emancipación  del Pueblo Gitano, la sustitución de la palabra rumana ţigan (el equivalente de “gitano” pero que en Rumania es un sinónimo de esclavo) por rom, así como por la modernización de la sociedad y la cultura romaníes.

Personalmente apoyó hacer del romanó un idioma para el servicio de la iglesia ortodoxa, para decir misa, en ciertas comunidades, y fue uno de los primeros en proponer su introducción en el currículo escolar.

Eventualmente, el Tío Constantin se unió al Partido Liberal Nacional-Brătianu, una división del derechista Partido Nacional Liberal, y se presentó como candidato en las elecciones de 1934 para el Consejo del Condado de Dolj.

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El Tío Constantin alcanzó prominencia académica después de la Segunda Guerra Mundial.

En 1946, fue nombrado director completo del Museo de Oltenia, ocupando el cargo hasta 1952.

Fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Rumana en 1963.

Tras los descubrimientos posteriores a 1950 de restos humanos y choppers o guijarros tallados del Paleolítico en las localidades de Bugiuleşti y Valea lui Grăunceanu  así como en otras zonas del norte de Oltenia y Muntenia, el Tío Constantin se convirtió en uno de los principales participantes en el descubrimiento y análisis de yacimientos arqueológicos abiertos  encabezando personalmente tales excavaciones después de 1960, y trabajando junto con su hijo Dardu Nicolăescu-Plopşor

Afirmó haber descubierto huesos de Australopithecus y argumentó que estos homínidos se dedicaban a trabajos conscientes.

Otro foco de su trabajo fue la presencia de neandertales en Bordul Mare, donde personalmente descubrió rastros de habitación tras realizar una expedición en 1954.

Después de la Revolución de 1989 y el final del comunismo, Sălcuţa, su ciudad natal, eligió un escudo para ser representada que incluye una pluma dorada y un tintero en su honor. Así mismo, la escuela secundaria industrial en Pleniţa lleva su nombre al igual que una calle en Craiova.

Por otra parte, en 1999, la Academia Rumana y la Universidad de Craiova crearon el Instituto de Investigación Sociohumano CS Nicolăescu-Plopşor, que publica un anuario de estudios interdisciplinares y en el Museo de Oltenia se conservan sus manuscritos y obras publicadas, así como su correspondencia con intelectuales.

Busto

El busto del Tío Constantin fue erigido en un lugar de honor, en el centro de Craiova, en el parque de personalidades cerca del Teatro Marin Sorescu.

La anécdota más curiosa para mí es que este gitanico descubrió un mastodonte (Anancus arvernensis) completo. Este importante descubrimiento fue informado por C. N. Plopsor en un artículo publicado en Archives of Oltenia, n. ° 34, noviembre-diciembre de 1937.

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