Los 4 gitanos más valientes del mundo

Los gitanos españoles (y las gitanas españolas también, jijiji) tenemos una tradición oral muy rica que, por desgracia, se está perdiendo en buena parte debido a las políticas antigitanas que se están ejecutando desde mediados del siglo XX, dos de ellas en especial: la dispersión espacial (los payos han decidido dónde debemos vivir y casi siempre eso ha supuesto el rompimiento de nuestras relaciones sociales) que impide, dificulta o limita el contacto interpersonal e intrafamiliar; y la escolarización/aculturación que relega o subalterniza nuestra propia cultura y pone en valor lo payo.

Una parte de esta oratura, literatura oral, está compuesta por las historias de valientes: contar las andanzas, venturas y desventuras, de gitanos (aunque en todas estas historias aparecen mujeres, no conozco ninguna que esté protagonizada por una mujer) que han demostrado su valentía. En ese rico acervo brillan el Chato Doble, el Habanero, Genaro Reyes, el Mongino, el Cirolón, El Chato la Liendre, Felix El Grande… Una de las aventuras habituales que suelen contarse sobre estos personajes es que se retaban unos a otros para demostrar su valentía y probar quién era el más valiente.

Pero estos cuatro gitanos sinti de los que hoy os vamos a hablar han sido sin duda ninguna los más valientes de todos.

«La semana siguiente comenzaron los experimentos reales. No nos dieron ningún alimento y solo nos dieron de beber agua de mar o agua de mar químicamente preparada. Hasta donde alcanza mi memoria, nuestro grupo estaba formado por 40 gitanos que dividieron en tres subgrupos aproximadamente iguales. El Grupo 1 recibió solo agua de mar. El Grupo 2 recibió solo agua de mar químicamente preparada, que tenía un color amarillo oscuro y era mucho peor que el agua de mar pura. El Grupo 3 recibió solo agua de mar preparada que parecía agua potable real. Yo pertenecía al grupo 2.

[…] Durante estos experimentos tuve terribles episodios de sed, me sentí muy mal, perdí mucho peso y finalmente tuve fiebre y me sentí tan débil que ya no podía soportarlo más.[…]

Todavía recuerdo una escena en la que un gitano checoslovaco le dijo al médico de la Luftwaffe que no podría beber más agua. El médico de la Luftwaffe ató entonces al gitano checoslovaco en una cama y el médico de la Luftwaffe obligó violentamente al gitano a tragar el agua por medio de una bomba de estómago.

Durante los experimentos, la mayoría de los gitanos recibió punciones en el hígado y la médula espinal. Yo mismo sufrí una punción en el hígado y sé por mi propia experiencia que estos pinchazos fueron terriblemente dolorosos. Incluso hoy, cuando cambia el clima, siento un gran dolor en el lugar donde se realizó la punción hepática. Todas las punciones del hígado y la médula espinal fueron realizadas personalmente por el médico de la Luftwaffe … [… ]

De los 40 hombres originales, uno, como ya se mencionó, solo participó en las pruebas durante unos días. Tres estaban tan cerca de la muerte que se los llevaron aquella misma tarde en camillas cubiertas con telas blancas. Nunca volví a saber de estos tres»

Karl Höllenreiner

Extractos de su testimonio en el Juicio contra los médicos, Núremberg, 17 de junio de 1947

Los experimentos con agua de mar pretendían buscar una solución que ayudara a sobrevivir a los pilotos derribados en el mar. Y para ello los degollaos nazis decidieron experimentar con humanos, en este caso gitanos. Los 44 sujetos “voluntarios” fueron seleccionados bajo falsas promesas (les dijeron que les darían los mejores alimentos que nunca hubieran probado) por sugerencia de Arthur Nebes ¡Maldita sea su ralea! entre los Sinti y los Rroma prisioneros en el Campo de Concentración de Buchenwald desde donde fueron transferidos al Campo de Concentración de Dachau para la realización de estos experimentos que se llevaron a cabo entre julio y septiembre de 1944.

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El Juicio contra los médicos tuvo lugar en el palacio de Justicia de Núremberg entre el 9 de diciembre 1946 y el 20 de agosto de 1947. Fue el primero de los 12 juicios derivados del proceso contra los dirigentes del Tercer Reich. 20 médicos de campos de concentración, un abogado y dos expertos administrativos fueron acusados como organizadores de delitos médicos. De los 23 acusados, siete fueron condenados a muerte el 20 de agosto de 1947, cinco fueron condenados a cadena perpetua y cuatro fueron condenados a entre 10 y 20 años. Siete acusados fueron absueltos.

Wilhelm Franz Josef Beiglböck ¡Maldito sea por siempre! Fue un demonio. Era médico internista. Fue declarado culpable de organizar y ejecutar los experimentos médicos con agua de mar llevados a cabo en el Campo de concentración de Dachau. Fue condenado a 15 años. Después de que la sentencia se redujera a 10 años, Beiglböck fue liberado el 15 de diciembre de 1951. Tras su puesta en libertad siguió trabajando como médico. Murió en 1963 en Buxtehude (Alemania) en circunstancias aún no aclaradas.

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Wilhelm Beiglböck, escuchando las acusaciones contra él

Su abogado, Gustav Steinbauer ¡Mal reposo tenga! consiguió que el tribunal no admitiera los testimonios de la mayor parte de los testigos alegando que eran individuos “asociales” y no tenían, por tanto, credibilidad ¡Y esos jueces tan protectores de los malvados!

El diseñador de estos horrendos experimentos fue Hermann Becker-Freyseng. Fue condenado a veinte años que se convirtieron en 1951 en sólo diez años de prisión. Al salir en libertad continuó su vida normalmente hasta que falleció de cáncer.

No hubo justicia ¡Claro! La justicia paya es muy laxa con los suyos. Siempre lo ha sido.

¿Os imagináis qué hubiera ocurrido si cuatro gitanos deciden someter a 44 payos a un experimento consistente en beber agua de mar a ver cuánto tiempo resisten? No ¿Verdad? A ningún gitano se le ha ocurrido aún nada tan espantoso.

Y estos son nuestros héroes, nuestros valientes y sus respectivas valentías:

Tío Ernst Mettbach, nacido el 30 de abril de 1920 en Fürth (Baviera, Alemania) muy cerca de Núremberg. Fue arrestado el 6 de junio de 1944 y enviado a Auschwitz donde fue registrado con el número Z10061. Desde Auschwitz fue trasladado al campo de concentración de Buchenwald y de allí al de Dachau. Allí fue sometido al experimento médico del agua de mar. Sobrevivió sí, y fue transferido al campo de Mauthausen y luego al de Melk donde fue sometido a trabajos forzados.

Fue liberado el 5 de mayo de 1945 y regresó a Fürth donde se ganó la vida como comerciante.

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El Tío Ernst durante su declaración

Su valentía: el 21 de junio de 1947 testificó en el Juicio contra los Médicos como testigo de cargo contra el verdugo Wilhelm Beiglböck. Su testimonio fue crucial para determinar que no se sometieron voluntariamente a aquella barbarie.

Tío Karl Höllenreiner, también nació en Fürth, el 6 de marzo de 1914. Fue arrestado el 29 de mayo de 1944 y fue registrado como el prisionero Z10062. También fue trasladado a Buchenwald y de allí a Dachau donde sufrió la experimentación de los médicos con el agua de mar. Luego fue sometido a trabajo esclavo forzado en una fábrica de Messerschmitt (aviones y armas).

Después de la guerra, trabajó como vendedor de instrumentos musicales y de textiles.

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El Tío Karl, a la derecha, junto a su familia delante del Palacio de Justicia de Núremberg

Sus valentías: declaró contra el maldito Wilhelm Beiglböck y durante su testimonio, el 17 de junio de 1947, lo abofeteó cuando éste se declaró inocente. El Tío Karl no pudo contenerse y se abalanzó contra aquel demonio. Fue inmediatamente arrestado y sentenciado a 90 días de prisión, aunque poco después fue puesto en libertad condicional.

Tío Jacob “Johnny” Bamberger nació en Prusia Oriental (Alemania) en 1913. Su padrecico era tratante de bestias y además llevaba un cine ambulante . En 1935, debido a la represión oficial, la familia se vio obligada a dejar de operar el cine. De 1935 a 1939 trabajó en el ferrocarril.

Desde 1933 ejerció como boxeador. En 1934 fue seleccionado para el equipo olímpico. En 1936 fue purgado y expulsado del equipo olímpico por ser  “no ario”.

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Llegó a ser vicecampeón de Alemania en la categoría de peso mosca.

En 1940, su familia fue deportada a Polonia. El Tío Johnny Bamberger intentó huir a Checoslovaquia pero fue arrestado en la frontera y encarcelado en el Campo de Concentración de Flossenbürg. En 1943 fue enviado al Campo de Concentración de Dachau. Allí fue sometido a los experimentos del agua de mar. Sobrevivió a las pruebas. En 1945 fue enviado al Campo de Concentración de Buchenwald donde fue liberado en abril de 1945.

El Tío Jakob Bamberger perdió a su madrecica y a dos de sus hermanos en los campos de concentración.

En 1946 inició el proceso para solicitar la “reparación” a la que tenía derecho según las leyes. En 1969 se le concedió la pensión mínima.

No le reconocieron los daños causados en sus riñones por los experimentos del agua de mar. No. Le dijeron que esos daños habían sido causados por una lesión deportiva.

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El Tío Jacob sentado junto a Paul Franz durante una concentración de protesta. En el cartel se lee <<¡”Mil años” duran más de lo que crees!>> en alusión a la propaganda nazi

Sus valentías: declaró como testigo de cargo contra el bengue maldito Wilhelm Beiglböck en el Juicio contra los Médicos (Núremberg). El resto de su vida, el Tío Johnny Bamberger estuvo involucrado en el movimiento por los derechos civiles y llegó incluso a participar en una huelga de hambre en 1980 para que la justicia alemana reconociera los derechos de las víctimas gitanas.

Tío Josef Laubinger, nació el 15 de junio de 1921 en Berghaupten (Alemania). Fue detenido en marzo de 1943 y deportado a Auschwitz donde fue tatuado con el número de prisionero Z9358.

Desde Auschwitz fue deportado al Campo de Concentración de Buchenwald y de allí a Dachau donde se convirtió en un sujeto de prueba involuntario en experimentos con agua de mar.

Su valentía: el 27 de junio de 1947 declaró también contra el asesino Wilhelm Beiglböck.

¡Benditos sean por siempre! ¡Vivan los valientes! Esa bofetada ¡con qué poco nos conformamos! que le dio el Tío Karl Höllenreiner al maldito asesino Wilhelm Beiglböck es un acto inconmensurable de justicia y debe formar parte de la iconografía gitana para siempre.

8 comentarios sobre “Los 4 gitanos más valientes del mundo

  1. Gracias,Nicolás,por traer a la memoria hechos reales de gitanos que tuvieron la valentía de proclamar las atrocidades de los nazis en sus personas. Se nota tu rabia contenida al relatar los hechos.Quiera Dios que jamás los Rrom tengamos que pasar por semejantes vituperios.
    Un abrazo.

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  2. Estudiando sobre el genocidio cometido contra el pueblo gitano para un trabajo de la facultad me encontré con este post. Gracias por el pedazo de historia. Hay que mantener siempre la memoria viva, recordando estos crimenes y estos heroes!

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