Jakob Reinhard “Hannikel”, un gitano malo, malo, malo, malísimo

Hasta ahora os hemos hablado siempre de gitanicos güenos pero también los ha habido malos o que han sido considerados malos. Nos apetece mucho hablaros del gitano más malo de todos los tiempos: el Tío Jakob Reinhard “Hannikel”.

Hannikel (1)Pero antes os diré que no es el único gitano considerado malo por la sociedad cuando realmente era un gitanico bueno que se buscaba la vida como podía y que hizo lo que debía hacer cuando le tocó hacerlo.

El bandolerismo o bandidismo social es una reacción de los oprimidos por la injusticia, la violencia y la pobreza y se ha dado en muchos lugares y en diversas épocas aunque no cabe duda que el Antiguo Régimen, la llamada Edad Moderna, con el absolutismo dominando por toda Europa propició el reforzamiento de este tipo de resistencia: “De esta manera, al desafiar a los que tienen o reivindican el poder, la ley y el control de los recursos, el bandolerismo desafía simultáneamente al orden económico, social y político” (Hobsbawn, E. Bandidos. Barcelona: Crítica, 2001). Y por eso, a la vez que eran perseguidos por el Poder eran queridos y protegidos por los débiles.

Además de Hannikel ha habido otros grandes bandoleros gitanos: José Ulloa “Tragabuches”, Antoine la Grave “Der Grosse Galantho” o Johannes la Fortun “Hemperla”. De todos ellos os hablaremos en futuros artículos.

800px-HannikelEl Tío Jakob Reinhard, apodado “Hannikel” (el buey) por su fornida constitución física, fue un bandolero cuyas andanzas terminaron en la horca el 17 de julio de 1787. Tanto a nivel popular como entre los demás bandidos era considero uno de los más fieros y temidos.

Nació en Darmstadt (Alemania) en 1742. Sabemos que su madrecica era gitana y su papa era tambor (soldado) del landgraviato de Hesse. Las fuentes no lo dicen pero es posible que su padre también fuera gitano ya que el oficio militar ha sido común para muchos Rroma en diferentes lugares de Europa. Su abuelo materno fue el famoso bandolero “Kleine Konrad” (Pequeño Konrad) que fue ajusticiado por el método de la rueda: un método de suplicio y ejecución   empleado en Europa desde la Edad Media hasta la época moderna (la última ejecución registrada fue en 1841 en Prusia). La primera parte de la tortura consistía en atar firmemente al reo en un banco o en una cruz para acceder con comodidad a las extremidades, tras lo cual el verdugo procedía a triturar,  mediante una barra de hierro o cualquier otro instrumento, todos los huesos y articulaciones del condenado. La operación debía hacerse con cierta técnica pues era preceptivo que el condenado no muriera por un derrame interno. Por eso no se le golpeaba la cabeza que quedaba intacta. El objetivo era que las extremidades pudieran ser dobladas y dislocadas  por numerosos sitios. Después, el reo era colocado en una rueda de carro de manera que los tobillos tocaran la cabeza para lo cual las piernas debían dislocarse hacia arriba poniéndose los brazos de manera que recorrieran todo el perímetro de la circunferencia y se enganchaba la rueda en un eje clavado en el suelo quedando la rueda elevada y en posición horizontal con el condenado sobre ella. Si tenemos en cuenta que al reo también se le rompían las costillas, lo que hacía que la respiración fuera extremadamente penosa, la condena a «ser quebrado de arriba abajo y luego llevado a la rueda» significaba una muerte lenta y dolorosa que se podía prolongar durante horas e incluso hasta un día. Un método de ajusticiamiento que fue empleado también contra gitanos aunque no fueran bandoleros tal y como ocurrió en Giessen (Hesse, Alemania), los días 14 y 15 de noviembre de 1726.

Weissenbruch,_Hinrichtung,_Gießen_1726
Ejecución masiva de gitanos que tuvo lugar en Gießen (Alemania) los días 14 y 15 de noviembre de 1726 y que constituyó todo un espectáculo

De joven vivió en Alsacia y se dedicó a la venta ambulante aunque las crónicas también dicen que además cometió pequeños robos.

En 1770, Hannikel se trasladó a Württemberg y junto a su hermanico Wenzel creó una banda de forajidos. Se convirtió en el líder. Su banda llegó a tener unos 35 miembros entre los que se incluían tanto hombres como mujeres e incluso niños. Desde mi punto de vista, más que una banda de ladrones era una familia. Se dedicaban especialmente a asaltar y robar a judíos ricos y a sacerdotes esto les atrajo la simpatía de la población: muchos de los campesinos estaban endeudados con los ricos prestamistas judíos debido a la crisis húngara de 1770-71. El propio Hannikel justifica los ataques contra los judíos porque “engañan a los cristianos” y por lo tanto considera que es correcto deshacerse de sus deudas. Tampoco sentían los campesinos demasiadas simpatías hacia los curas.
Solían operar en la Selva Negra, cerca de Nagold, una zona densamente poblada entonces por bandidos de todo tipo: era un bosque inmenso que estaba fragmentado en pequeños territorios independientes unos de otros y con sus propias jurisdicciones de manera que los bandoleros escapaban fácilmente de sus perseguidores puesto que los guardias de un territorio no podían entrar en el territorio de al lado. Además, es una zona fronteriza con Francia y Suiza

Hannikel, Hauptfigur der Räuberausstellung
Retrato de Hannikel en el Ayuntamiento de Sulz

Las incursiones de Hannikel extendieron el terror por toda la región aunque también despertó la simpatía de los campesinos y agrandó su leyenda debido a la destreza con la que siempre escapaba de sus perseguidores franceses.

El 4 de abril de 1786, Hannikel agredió a un granadero (soldado) del Duque de Württemberg cerca de Reutlingen. Christoph “Toni” Pfister se llamaba y había sido miembro de la banda pero había cambiado de bando y se había incorporado al ejército de Wurttemberg. Además de esta traición, Toni había abandonado a la cuñada de Hannikel, la hermosa gitana Mantua. Y es en este episodio de la vida de Hannikel donde vemos la parte más justiciera del gitano, aquí nos recuerda a las celebradas hazañas de nuestros gitanos valientes.

El granadero traidor fue atraído por una gitana a una emboscada. Hannikel saltó sobre él y le golpeó con una porra. Wenzel, el hermano de Hannikel también golpeó a Toni. Entonces Hannikel sacó su cuchillo y le cortó la nariz y el labio superior. Dieterlen, uno de los hijos de Hannikel que entonces contaba doce años de edad, “finalmente se sirvió de un sombrero lleno de agua de un charco para limpiarle las heridas”  según se relata en la novela “Hannikel, oder die Räuber- und Mörderbande, welche in Sulz am Nekar in Verhaft genommen und am 17ten Jul. 1787 daselbst justificirt worden: ein wahrhafter Zigeuner-Roman ganz aus den Kriminal-Akten gezogen” (Hannikel o la banda de ladrones y asesinos que habían sido encarcelados en Sulz del Nekar, y allí se había hecho justicia el 17 de julio de 1787: una verdadera novela gitana enteramente extraída de los archivos criminales)

Portada

A la mañana siguiente fue encontrado. Todavía estaba vivo y dio los nombres de sus torturadores. El moribundo fue trasladado a Reutlingen pero expiró su vida antes de llegar a las puertas de la ciudad.

Entonces el Vogt (el señor feudal) de Sulz am Neckar, Jacob Georg Schäffer reunió un pequeño ejército para dar caza a la Banda de Hannikel y consiguió arrestar a 27 de sus miembros cerca del Castillo de Hohenstaufen pero Hannikel y otros 28 de sus bandoleros consiguieron najar (huir) y llegar a Suiza.

El 3 de agosto de 1786 el conde Rudolf von Salis-Zizers capturó en las ruinas de Neuburg cerca de Untervaz (Suiza) a Hannikel junto con los 16 miembros que quedaban de su cuadrilla y los trasladó a Coira (Suiza).

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Torre de Coira, llamada actualmente de Hannikel, donde fue encerrado y de donde logró escapar

Hannikel fue encerrado en la torre de Coira –hoy en día conocida como Torre Hannikel- pero el 6 de agosto logró escapar de su mazmorra practicando un agujero en la pared.

Finalmente fue arrestado por el conde de Sargans y confinado junto a su banda en el Castillo de Vaduz (actual capital de Liechtenstein) que era de su propiedad. Allí los recogió Schäffer en septiembre y los llevó a Sulz.

Schlossvaduz
Castillo de Vaduz

Durante más de veintisiete semanas fueron interrogados por el Tribunal de Sulz hasta que hubo confesiones y reconocieron los crímenes de los que eran acusados.

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Cárcel de Hohenasperg

Hannikel y tres de su cuadrilla fueron sentenciados a muerte y ahorcados el 17 de julio de 1787 en Sulz. Los otros fueron sentenciados a cadena perpetua en Hohenasperg (la cárcel y fortaleza de Asperg) y en la fortaleza de Hohentwiel.

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Fortaleza de Hohentwiel donde fueron estardós el hermano y el hijo de Hannikel

Casi 12.000 personas se reunieron en el Galgenberg de la Neckarstädtchen Sulz para presenciar el ahorcamiento de Hannikel.

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El hermano de Hannikel, Johannes Jacobi, llamado Geuder, y su hijo Johann Carl Reinhard, llamado Bastardi, fueron enviados a Hohentwiel donde ya estaban presos otros siete antiguos miembros de la banda que habían sido arrestados en septiembre de 1786. En la primavera de 1787 intentaron escaparse y desde entonces los prisioneros llevaron grilletes y fueron sometidos a trabajos forzados.

El 30 de diciembre de 1788  murió el hijo de Hannikel. Dieterle otro de sus hijos escapó y fue recogido en un orfanato del que tuvo que escapar cuando intentaron prenderle fuego los campesinos de alrededor cuando supieron que el niño que estaba allí escondido era el hijo de Hannikel.

En la primavera de 1794, cinco de los miembros de la Banda de Hannikel que aún seguían prisioneros fueron liberados para incorporarse al ejército en la guerra imperial.

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Retrato de Hannikel en la torre de la prisión de Sulz. Pintura de Johannes Hermann

En su tiempo de bandolero, Hannikel estuvo rodeado de leyendas. Una de ellas cuenta que un viejo gitano advirtió que si lo ahorcaban caerían peces y estrellas del cielo. Poco después de que el condenado fuera ahorcado se desató una terrible tormenta surgida de una pequeña nube. Rayos y  truenos dieron paso a granizos como “palomas y pollos “,  según citó el historiador Anton Birlinger, que había presenciado este acontecimiento el 17 de julio de 1787.

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Lugareños disfrazados de Hannikel

La fascinación por la naturaleza romántica de la vida de Hannikel sigue estando viva, de hecho, en el carnaval  de Coira Hannikel es uno de los personajes más presentes y medio centenar de personas participan en una recreación anual de la captura de Hannikel.

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